
Soy YULIMA LOPEZ DIMIAN, ama de casa, tengo 44 años, vivo con mi esposo y Dios me regaló dos hermosas hijas; de ellas, nacieron dos nietos, de los cuales yo soy la mamá-abuela. El varón se llama Miguel Ángel y la niña se llama Isabel Yulima; ambos tienen ocho años de edad y están cursando la primaria. Aunque he tenido situaciones muy difíciles para sacarlos adelante, tomé la decisión de no dejarlos solos, sin una persona que los guiara, cuidara y educara; ha sido también de gran satisfacción y alegría.
Conocí de la Fundación Tiempo de Paz por medio de la abuela de otro niño que ya asistía al Comedor Trigo y Miel del barrio la Libertad. Llevo año y medio como beneficiaria; mis niños, además de recibir alimentos, han aprendido a trabajar en grupo, a respetar al otro, a compartir, y sobre todo, a tener una relación con Dios; se ha afianzado la fe de toda la familia.
La Fundación ha hecho un gran trabajo social en nuestra comunidad; los niños están desarrollando diferentes actividades que les sirve al buen desarrollo en las áreas: emocional, social, física y psicológica, alejándolos de las calles y de las malas compañías. Está generando en ellos hábitos de buen comportamiento, responsabilidad y disciplina para que en un futuro sean jóvenes constructores de paz, que buscan caminar de la mano de Dios.
Doy gracias a Dios por haber puesto en mi camino la Fundación y le pido que bendiga a cada uno de los miembros que la conforman y les siga dando ese amor incondicional, esa dedicación, esa paciencia, esa entrega, esa lucha, por esta hermosa labor. ¡Dios les pague!
