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Servirle a Dios tiene recompensa

Por: Federico Marín Experto en Desarrollo Personal y Organizacional

Redes: @federicomarinp

SERVIRLE A DIOS TIENE RECOMPENSA

He servido como catedrático en diferentes universidades de Colombia y en algunas escuelas de posgrado en el área de negociación. Facilito la materia negociación internacional, en esta enseño los diferentes modelos de intercambio global y, entre otros, el modelo de la Universidad de Harvard que plantea que los principios no se negocian. Quiero desafiarte a que te sustentes y elijas los principios eternos plateados en la Biblia.

Las acciones de hoy constituyen pequeñas semillas que generan consecuencias en el futuro. Cada vez que tomas una decisión y actúas conforme a ella, estás interviniendo tu futuro, lo estás cambiando, construyendo, definiendo. Es como si crearas una maravillosa reacción en cadena. ¿Y si lo haces a favor del amor y el servicio al Reino de Dios? desde tu posición, desde tu oficio, desde tu familia, trabajo, Dios te recompensará, y esto no es solo una expresión alegórica sobre las coronas de vida que tendremos en el cielo, no; hablo de recompensas públicas, aquí y ahora; me refiero a prosperidad integral, una que agrada a Dios.

Mateo 6:6 dice:Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”.

Estamos llamados al servicio. Ser cristiano no es una apariencia o una conducta social, no es “maquillarse” un poco el alma para que resulte un poco más bonita. Ser cristiano es hacer aquello que Jesús hizo: servir.

Ser cristiano no es una mascarada, no es un negocio, no puede ser una decisión temporal. Debemos establecer nuestros principios en las verdades eternas, nuestro fundamento debe ser la roca fuerte; no te hablo de un intercambio con propósitos egoístas, me refiero a vivir con base en los principios que Cristo nos enseñó con su vida, del ejemplo de nuestros líderes, desde el patriarca Abraham, pasando por Moisés y llegando al Apóstol Pablo, por mencionar algunos de los cientos que están presentes en las Escrituras. Todos ellos han entregado sus vidas al servicio del Padre, dando un ejemplo consistente colocando, por encima de todo, sus principios espirituales.

Hebreos 12:2 expresa: “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”.

Jesús, el Hijo de Dios, vivió a lo sumo hasta la muerte en la cruz y aunque nosotros no solicitamos tal sacrificio, Él hizo la voluntad del Padre por amor a toda la humanidad.

“Actuemos con base en los principios bíblicos por amor a Cristo”.

Todos nuestros fundamentos, nuestros valores, nuestros pilares cono cristianos están claramente definidos en la Palabra de Dios, en este sentido estos son los elementos sobre los cuales debemos establecer cualquier relación, tal como lo enseña la principal universidad del mundo. La invitación que nos hace Cristo es a ser coherentes, consecuentes y contundentes con lo que representó su vida, sus enseñanzas, su muerte y resurrección.

Jesús dice en Lucas 6: 46-49: “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca”.

Tal como lo plantea esta prestigiosa universidad “el que no conoce sus principios, los perderá

en una relación de poder”. En este sentido la invitación es a conocer, fortalecer y practicar en TODAS las áreas de nuestra vida, en todas nuestra relaciones y en especial en nuestros negocios los principios cristianos para así no perderlos en medio de las múltiples y constantes negociaciones que enfrentamos a diario.

Ahora que ya sabes que los principios no se negocian, ¿cómo los vas a evidenciar?

No es un juicio de valor, ni una crítica, sino una invitación a cimentar tu vida sobre la roca firme.