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Los 30’s y la Presión De La Sociedad

Por: Disney Mabel Parra Serna

Se acerca esa tan anhelada y temida edad por muchos y más aún, si no te has casado, no tienes un novio, no tienes hijos, no vives sola, no tienes una moto, etc. Esa es la típica “medida del éxito” conque me enfrento, acompañada de argumentos que en ocasiones me hacen sentir frustrada.

Gracias a Dios algo ocurrió y pude cobrar ánimo, fuerzas, motivación, seguir adelante, aumentar mi fe y la convicción de que en el tiempo de Dios son las cosas y hay que esperar. Mientras tanto, seguir disfrutando mi vida con libertad más no con libertinaje.

Hace un tiempo, me reuní con una persona que causó un gran impacto en mi vida, entre otras cosas, por esto que me dijo:
«¿Bueno señorita Mabel, usted qué? ¡usted ya va a cumplir los 30 años! ¿Quién es su novio, que yo nunca le he conocido uno? Ya es hora de que usted tenga un hijo; los años pasan y se van complicando las cosas, así que vaya pensando. Si no tiene un novio, sin embargo se presenta la oportunidad con alguien, tenga su hijo, que si esa persona es seria, le va a colaborar y sale de eso. Ahora la cosa está muy difícil y cada vez las oportunidades laborales escasean más; usted no tiene un empleo permanente, ¿cómo va a hacer para seguir ayudando a su familia? Yo sé que usted tiene sus principios morales y todo eso, pero venga le digo una cosa: Los principios y la moralidad muchas veces hay que dejarlos de lado y enfrentarse a la realidad de la vida. Si usted en realidad quiere salir adelante, piense más. Mire, búsquese a alguien que le colabore, si esa persona tiene su esposa y sus hijos eso no importa, lo que importa es que usted tenga la oportunidad de salir adelante y cumplir sus sueños. Usted no se va a enamorar de esa persona, porque quien se enamora en estos tiempos, pierde. Aquí hay muchas muchachas en su misma situación pero se metieron con sus tipos y están trabajando, ayudan a su familia, algunas tiene sus hijos y son felices. Hombre soltero ya casi no queda y esos pelados solteros por lo general, hacen el daño y no responden; en cambio, hay hombres con sus compromisos que sí podemos tener a otra persona, le colaboramos y si las cosas no se dan, pues chao. Hay que pensar en el bienestar suyo y de su familia y si esa es la forma en que usted puede salir adelante, mija, hágale, deje de pensar en el amor, que de amor ya no se vive. Viva su vida y consígase su tipo que le colabore; porque está situación del COVID 19 va para largo”.

En ese instante tuve que levantarme y mientras iba y venía, me puse a pensar que quizá esa persona tenía razón en muchas cosas. Me sentí frustrada, sin fuerzas, quise llorar y de repente, me detuve en el camino, miré hacia el cielo y le pregunté a Dios qué hacía, qué quería enseñarme a través de esto. Cerré mis ojos y en ese momento, el Señor me iluminó y me llevó a recordar todo lo que gracias a Él yo he vivido, he logrado, lo que he tenido y lo que tengo. Entonces sonreí; sonreí desde lo más profundo de mi corazón y llegué al lugar donde estaba conversado con esta persona. Lo miré a los ojos y de manera muy respetuosa y humilde le dije que efectivamente a mi edad todo lo que él exponía estaba pasando conmigo. Pero, que me dijera dónde estaba escrito que todas las personas a “cierta edad» ya debían lograr o tener algo. Que si los hombres eran nuestros salvadores y la única fuente de bienestar. Le dije también: Sabe, mi estimado Dr. Sí, ya voy a cumplir 30 años y a mis 29 años gracias a Dios he cumplido gran parte de mis sueños y hasta más. No he tenido que acostarme con un hombre; en varias ocasiones he arreglado mi casa, no he comprado una moto, no porque no haya tenido el dinero para hacerlo, sino porque tengo claras mis prioridades, sé distinguir entre lo importante y lo urgente.

A mis 29 años Dios me permitió cumplir un sueño de ser reina y así fue, no gané la corona, pero me queda la satisfacción de que lo logré y lo logré sin pasar por encima de nadie y sin vender mi cuerpo para lograrlo. He tenido los empleos que he querido y gracias a Dios sin ser rica me he dado mis gustos.

A mis 29 años he viajado a varias partes del Chocó, a algunas ciudades de Colombia y aún, fuera del país y ha sido gracias a Dios y a mis esfuerzos laborales. En mi casa nos damos el lujo de comer todos los días unos manjares sabrosos que Dios nos provee, sin hacerle daño a nadie y cuando se ha podido compartimos con otros.

A mis 29 años he llevado a mi mamá a viajar, a conocer el mar y otras partes, cosa que en los planes de ella no estaba y no contaba, pero que gracias a Dios el Señor me proveyó de mis trabajos para hacerlo.

A mis 29 años a mi mamá le he dado varias veces para el “plante” de nuestro negocio de los pasteles; por situaciones se ha tenido que gastar, pero Dios no nos ha desamparado.

A mis 29 años he vivido cosas maravillosas y no tan buenas que me han formado el carácter y me siento feliz.
Me he ganado becas para seguir capacitándome dentro y fuera del país. Fueron tantas cosas que Dios trajo a mi mente que me sentí liviana y agradecida al exponérselas.

¿Usted cree que casarse y tener hijos es lo único que puede hacer feliz a una persona?
Mi honorable Dr. Yo sí creo en el amor, yo sí quiero tener mi pareja y casarme. Yo sí quiero tener mis hijos. Pero si para salir adelante tengo que arruinar la vida de otras personas, pasando por encima de ellos, entonces no voy a salir adelante.

Mi futuro está en las manos de Dios.

Para mi estimado y demás personas que me han hecho los mismos comentarios:
• Gracias por hacerme entender que yo soy una mujer feliz.
• Gracias por hacerme entender que yo a mi vida y a mis seres amados les he dedicado tiempos de calidad.
• Gracias por hacerme entender que de lo poco que tengo, he dado lo mejor de mí.
• Gracias por hacerme entender que en estos tiempos de COVID 19, lo mejor que podemos hacer es recordar todas las cosas buenas y no tan buenas que Dios nos ha permitido vivir para sacar lo mejor de nosotros.

Aprendamos a vivir la vida a nuestro ritmo sin compararnos con los demás. Lo que para unos es felicidad, para otros simplemente no lo es.

No nos quejemos tanto y agradezcamos más.