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Ambientes de éxito

Por: COACH DE VIDA Federico Marín Pineda
@federicomarinp 

CUANDO TE MENCIONAN LA PALABRA ÉXITO, ¿QUÉ ES LO PRIMERO QUE PIENSAS?

Seamos honestos y hagamos un ejercicio. Piensa en este momento en lo que es el éxito para ti: ¿dinero, poder, relaciones, cosas materiales, felicidad, tener todo lo que deseas, que las cosas a tu alrededor sean perfectas, entre otras? ¿no? Yo sí…

Sin embargo, no es de lo que hablaremos en este escrito. Leerás una perspectiva de éxito asociada con Dios sin perder de vista las realidades humanas, vamos a unir el éxito que Dios quiere para nosotros y los ambientes de éxito a tu alrededor.

Quiero pedirte que imagines un lugar donde hay mucho calor, donde no puedas moverte porque el espacio es muy pequeño, tienes sed, hambre, sueño y debes permanecer allí durante un tiempo más, aunque no quieras. ¿Cómo te sentirías? Ahora, imagínate un lugar mucho más agradable donde el ambiente es el que te gusta y te hace sentir cómodo, la sensación térmica es ideal, te puedes refrescar y moverte porque es al aire libre y el paisaje es hermoso. ¿Cómo te sientes? 

¿Cuál de los dos espacios preferirías? ¿en cuál te sentirías mejor? ¿cuál es el más recurrente en tu vida real?

 Esto es solo una metáfora de cómo nos sentimos a veces: o muy holgados o muy apretados. En múltiples escenarios he dicho que el éxito es un proceso, un camino, no el destino; ni siquiera lo considero lo más importante en mi existencia. Sin embargo, reconozco que muchos buscan el éxito y lo asocian con la felicidad, o lo enmarcan en un tiempo diferente al presente (normalmente en el futuro y asociado a la consecución de objetivos materiales o profesionales). Y está bien para mí si así lo haces, pero de lo que hoy quiero escribirte es de lago más importante, y es cómo obedecer a Dios en ambientes de éxito. Es decir, no cómo alcanzar el éxito sino cómo serle fiel a Dios aun cuando alcances el éxito, estés disfrutando del proceso de ser exitoso o de ser feliz; cómo disfrutar tanto del lugar cerrado como del abierto de la metáfora.

 Redefinir la palabra éxito y transformarla en obediencia, es dejar de imitar al hombre e imitar a Cristo, entendiendo que ya somos exitosos, y que el camino es lo que debemos disfrutar, porque el camino es la felicidad. Si obedecemos la voluntad del Padre y nos asemejamos a Cristo, estamos en un ambiente real de éxito, donde podemos incluir al otro, si así lo queremos; este camino no es excluyente, siempre será nuestra decisión involucrar a los demás, “porque al éxito no se llega, sino que se le transita”.

 La obediencia a Dios genera un ambiente de éxito a nuestro alrededor, trae bendición, nos da una paz incomparable y nos hace prosperar (mucho más que el lugar agradable que imaginaste hace un momento). Por eso, es importante entender que hay algunas acciones que facilitan nuestro caminar, y también entender que la obediencia es el camino hacia éxito y el mejor lugar para estar. Utiliza el recurso tiempo para dedicarle espacios diarios al Señor, para escuchar su voz, su direccionamiento, su inspiración a través del Espíritu Santo, su sabiduría… este sería el primer consejo que te daría para crear un ambiente que te permita disfrutar del éxito: ser obediente.

(Continuará)