
Por: Ana Catalina Echeverri Mesa
Quizás has estado esperando el momento perfecto en que tengas el tiempo suficiente para dedicarte a los asuntos de Dios «como Él se lo merece», 24/7, con toda tu energía y toda tu atención, sin distracciones ni interrupciones y, de ser así, la noticia que te traigo es que ¡Dios no llama a los desocupados!
Si observamos el pasaje del evangelio en Mateo 4:18-22, encontramos que Jesús llamó a cuatro pescadores que se encontraban, precisamente, ejecutando su labor, es decir, estaban ocupados. No obstante, cuando los pescadores escucharon la invitación que Jesús les hizo, dejaron sus actividades y lo siguieron.
¿Notaste la diferencia? Dios no esperará al día en que tú no tengas nada qué hacer para darte la opción de ocupar tu tiempo o de entretenerte en seguirlo a Él; Dios quiere que lo sigas ¡ya! y si para ello debes replantear tus actividades, es hora de hacerlo.
Cuando entiendes que Dios quiere ocupar en tu vida el primer lugar y que una forma de hacerlo es entregándole tu tiempo, tu agenda se vuelve flexible y permite hacer los cambios necesarios para decirle: ¡Aquí estoy Señor, dispuesto y disponible para ti!
Decídete a vivir con perspectiva eterna y atiende el llamado que Dios te ha estado haciendo, no lo postergues más; te darás cuenta de que haciendo aquello que Dios te encarga, aunque a veces parezca que es mucho, recibes como recompensa nuevas fuerzas, gozo y satisfacción. Recuerda que el ocuparte de los asuntos de Dios no implica que los tuyos queden a la deriva: «Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas» (Mateo 6:33).
