
Por: Ana Paola Cano
CUBIERTOS RELUCIENTES
Hasta 13 cubiertos puede tener un puesto servido de manera formal. Por ejemplo, el tenedor y el cuchillo para comer pescado son diferentes a los utilizados para consumir carne; hay una cucharita para comer postre y otra para el consomé y aunque ambas son “pequeñas” entre ellas hay diferencias, ¿las conoce? Supongo que algún día, los expertos en el tema, decidieron “especializar” cada herramienta y ajustando las formas, revisando los usos y reconociendo las necesidades, terminaron con una colección tal que muchos nos sentimos medio perdidos al no advertir de inmediato el propósito de cada cubierto. Sí, son tenedores, son cucharas y son cuchillos convencionales pero incluso usted podría decidir comerse todo con una cuchara, es decir, “resolver como pueda”, sin embargo, se verá en aprietos a la hora de cortar o trinchar, porque simplemente las cucharas no fueron pensadas para eso. Si supiéramos la especialidad de cada diseño, podríamos disfrutar mejor nuestra cena.
Dios quiere que usted sea original y viva convencido de que su diseño responde a cosas grandes.
ZONA DE CONFORT O DE GENIALIDAD
En la zona de confort no hay novedad, ve lo que está acostumbrado a ver, oye lo que prefiere oír, habla los mismos temas, los hábitos no cambian y aunque es consciente de que algunos de sus asuntos necesitan mantenimiento, bahhh! “no es para tanto”, “eso puede esperar”. Es posible que usted no sea una persona que disfrute el cambio, el riesgo, el intentar algo nuevo para comprometerse con eso y ¿sabe? La idea no es juzgar, sino tan solo plantear otro punto de vista. Lo peligroso de quedarse en la zona de confort es que en ocasiones, el “temor” y la “ignorancia” paralizan, cortan las alas y nos dejan recalculando una y otra vez el panorama sin nunca dar “el paso” ¿Es su caso?. Nos conformamos fácilmente, hasta nos damos el lujo de ser mediocres porque a lo mejor, no tenemos idea de que estamos equipados para algo más. Reflexionando sobre lo anterior y hablando con personas, encuentro que hay quienes eligen apagar sus sueños, porque de esa manera no hay que esforzarse por alcanzarlos; la “pereza” no es un problema únicamente de los adolescentes, al parecer crece a la par.
Hablar de “genialidad” es referirse a la capacidad y facilidad que tienen algunas personas para crear o inventar cosas nuevas y admirables o para realizar alguna actividad de forma brillante. Entonces zona de genialidad es el punto donde confluyen los componentes más importantes de la vida, que hacen posible identificar el sentido de su existencia y a lo que se puede dedicar -misión-. La belleza de conocer la ZG radica en que se es consciente de que cada uno es un ser exclusivo, único, 100% singular, sin necesidad de compararse o acomplejarse porque otra persona sea como sea, además puede elegir a qué decir “Sí” y a que “No”, integra toda su vida y finalmente lo protege de convertirse en alguien que no es.
ZONA DE GENIALIDAD, EL DESPERTAR DEL “PARA QUÉ”
Antes de acompañarlo a desarrollar su ZG debe convencerse de que su historia juega un papel fundamental como ya hemos aprendido al principio de este libro. Aunque no haya sido muy sencilla o esté llena de circunstancias difíciles, partamos del hecho que no son un secreto para Dios y que son necesarias para el cumplimiento de su llamado. La personalidad, los valores, las relaciones clave, los recursos que tiene (tiempo, dinero, ideas) la temporada de la vida en la que está, son factores que van delineando el camino a descubrir su “zona de genialidad”, es más, son su fundamento.
COMPONENTES DE LA ZG
Traiga a su mente el punto de intersección entre 4 conjuntos, esa es la zona de genialidad que va a sacar a la luz ese “tema favorito” en el que usted es un especialista y debería desempeñarse. Hablemos de los conjuntos:
Habilidades y conocimientos
Pasiones
Dones espirituales
La Necesidad
Las habilidades y conocimientos. ¿En qué se desempeña con excelencia? ¿Para qué es bueno? ¿En qué se destaca? ¿Qué ha estudiado? ¿En qué área ha sido entrenado? ¿Qué sabe? ¿En qué tema se “mueve” con facilidad? A continuación algunos verbos que le pudieran ayudar a iniciar sus respuestas: Aconsejar, actuar, administrar, aprender, ahorrar, ayudar a otros, buen trato, multitasking, escuchar, arreglar cosas, cocinar, ser creativo, decorar, diseñar, enseñar, discipular, escribir, expresar, hábil con la tecnología, hacer reír, jardinería, dibujar, planear eventos, organizar, calcular, para jugar fútbol, para poner bombillos, hacer empanadas, tocar un instrumento, desempolvar su casa…
Las pasiones. ¿Cuáles son sus pasiones? En este punto, le recomiendo que resuelva las 12 preguntas del capítulo anterior, de lo contrario, reflexione:
¿Qué actividades disfruta más?
¿Cuáles son las cosas más importantes para usted en la vida?
¿Qué situaciones le han hecho sentir frustrado porque nadie parece prestarles atención?
¿Cómo puede marcar una diferencia en otras vidas?
Si le quedara un año de vida, ¿en qué lo invertiría?
Los dones espirituales. Son esas capacidades o habilidades extraordinarias que Dios nos ha dado para que la realidad del cielo sea evidente aquí en la tierra. Todos tenemos dones y el propósito de los mismos es:
Resolver las necesidades de la humanidad. En ese caso, necesitamos maestros, personas que transmitan la Palabra de Dios, gente que sirva, buenos administradores, líderes que con sus iniciativas respondan a las necesidades de un mundo en crisis; gente que motive o que llame la atención en algún punto, personas dispuestas a sacrificarse por otros y que no duden a la hora de dar generosamente.
Trabajar en la obra de Dios. Los conocemos como “apóstoles”, “pastores”, “evangelistas”, “maestros”, “profetas” y “misioneros”. Piénselo en términos de funciones y roles. A los pastores les sale natural prestar su oído para escuchar, a los evangelistas les fluye hablar de Jesús a los desconocidos, cuando un maestro abre la boca todo el mundo parece entenderlo muy bien, los apóstoles son expertos abriendo camino donde antes no hubo nada y los misioneros viven con el equipaje ligero para estar presentes donde se necesite un servicio sincero y desprevenido.
Para convencer de que Dios es real y está cerca. Estas habilidades extraordinarias incluyen la capacidad de hablar la verdad según la Palabra de Dios, o advertir de un evento futuro, identificar huestes espirituales, creer que pueden acontecer cosas “improbables”, milagros de sanidad, hablar en lenguas y también interpretarlas.
La necesidad. Hay un problema en el mundo, hay una crisis, un grito de auxilio, hay hambre, frío, silencio, desconcierto, tragedias, abandono, un vacío… ¿Hay algo que usted pudiera hacer?, ¿Quién es su público objetivo?, ¿Cuáles serán sus primeras acciones a beneficio de esta causa? Recuerde siempre que no se trata de usted, se trata de Dios.
Su otra tarjeta de presentación habla de que usted es un representante del Dios viviente. ¡Tome la iniciativa!
REDACTANDO SU PROPÓSITO
¡Acción! Su llamado tiene que comenzar con un verbo, como: Lograr, adquirir, adoptar, afectar, afirmar, aliviar, ampliar, apreciar, asociar, creer, otorgar, edificar, llamar, causar, escoger, recolectar, componer, concebir, conectar, decidir, describir, identificar, sanar, mejorar, integrar, liderar, etc.
El propósito de su vida no es su profesión; el propósito de su vida no puede depender de su cuenta bancaria. El propósito de su vida no llega hasta ser madre, tener un auto último modelo, salir de deudas, o casarse. ¿Hasta dónde llega su propósito? Cuando Dios le dice a Abraham, “Sal de la tienda y mira para el cielo y cuenta las estrellas” o le dice “Mira para adelante y todo lo que veas te lo voy a entregar”. Una pequeñísima recomendación, salga de su tienda, salga de su zona de confort, comience a soñar pero en inmenso.
Su llamado en particular, es tan extenso como la misericordia y la fidelidad de Dios para usted.
Incluya a otros. Su propósito puede estar dirigido a personas, causas o individuos. Puede ser su familia, los jóvenes, los niños, los militares, los presos, pueden ser los alcohólicos, drogadictos, pueden ser las personas con sobrepeso, pueden ser los endeudados. ¿Sabe cómo saberlo? Pregúntese en este instante ¿Qué situación hace que me duela el corazón? ¿Qué me roba el sueño? ¿Qué me gustaría cambiar? Además considere que por diseño, estamos destinados a no estar solos. Asóciese con personas que no sólo lo animen y crean en usted sino que tengan de igual modo temas afines y nutran su ZG.
El objetivo de este ejercicio es que usted se de a la tarea de identificar de manera objetiva qué le apasiona, qué sabe hacer muy bien, qué necesidad hay que usted pueda resolver y cuáles son los dones que Dios le ha dado. Esa zona de genialidad es donde usted pueda destacarse.
Efesios 2:10 “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”.
Dios no está improvisando, desde antes de nacer le dio un propósito que está dentro de usted y la única manera de que su existencia esté constantemente encendida es permitiendo que Él sople en su zona de genialidad y pueda proyectarse en el propósito que Dios tiene para usted.
No siga en el anonimato, hay dos tipos de personas: los protagonistas y los espectadores. Los protagonistas cambian la historia, les cuesta sudor y lágrimas pero en el camino experimentan plenitud y realización. Los espectadores se quedan sentados viendo cómo otros lo hacen.
Efesios 5:14- 17: “Despiértate, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo. Así que tengan cuidado de su manera de vivir. (No viva de cualquier manera)”. Es más fácil e implica menos esfuerzo vivir de cualquier manera. “No vivan como necios sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos. (Los días son malos porque traen afanes, aflicciones, necesidades. Los días son malos y todo eso puede ir empolvando su pasión, su sueño, la zona de genialidad que Dios le ha dado) Por tanto, no sean insensatos, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor”.
La voluntad de Dios es que usted lo conozca en intimidad y en la medida que lo haga, se reconocerá a usted mismo en “otros términos”, unos “especializados” para llevar a cabo su misión especial.
